Un nuevo proyecto solidario impulsado por DTI Foundation quiere dar mayor visibilidad a los legados solidarios como una forma de seguir ayudando después de la muerte. La iniciativa busca conseguir más recursos para la formación de profesionales especializados en el ámbito del trasplante, especialmente en países con menos recursos, donde el acceso a este tipo de tratamientos sigue siendo muy limitado. A través de este proyecto, la entidad quiere concienciar a la sociedad de que una pequeña decisión tomada en vida puede tener un gran impacto en el futuro de muchas personas.

Cuando alguien fallece sin testamento, es la ley quien decide cómo se reparte su patrimonio. En cambio, cuando una persona decide hacer testamento, también puede escoger que una parte de sus bienes, aunque sea pequeña, continúe ayudando después de su muerte. Esta acción se conoce como legado solidario. La herencia incluye todos los bienes, derechos y obligaciones que una persona transmite al fallecer, mientras que el legado es una decisión concreta del testador sobre a quién quiere dejar una parte determinada de sus bienes.

En el caso de las organizaciones sin ánimo de lucro, el legado se formaliza incluyéndose en el testamento como beneficiarias, indicando su nombre legal y número de identificación fiscal. A partir de ese momento, los recursos se gestionan según la voluntad de la persona que realiza el testamento. Si se ha especificado un destino concreto para el dinero o los bienes, la entidad está obligada a respetarlo; en caso contrario, los recursos se destinan a los proyectos generales de la organización.

En definitiva, los legados solidarios se han convertido en una forma de dejar huella y continuar ayudando incluso después de la muerte. Proyectos como el de DTI Foundation demuestran cómo un pequeño gesto puede contribuir a formar profesionales, mejorar sistemas de salud y ofrecer nuevas oportunidades a personas de todo el mundo.